lunes, 26 de marzo de 2012

Complicado, perdido y aturdido.- (Día XXI).-

No voy a mentirte. Desde el viernes que me siento para la mierda y el sentimiento ha ido creciendo hasta hoy lunes. Más aún todavía con la cruzada de mensajes que tuvimos hasta recién. Ya no sé si es inseguridad, miedo, rechazo, capricho, histeria... No lo sé. Y te juro que me está haciendo mal.
Me pone muy bajón y triste todo ésto. Me enganché. Mucho. En poco tiempo. Y por ahí eso fue lo que estuvo mal. Pero seguí para adelante, llegué hasta acá. Y pienso pelear hasta el último momento. Porque siento que vos lo vales, amén de que algunas cosas hoy no me gustaron nada.
Tal vez por acá hasta pueda explicarme mejor que en persona, si es que en algún momento nos volvemos a ver.
El viernes creí que iba a verte. Estaba casi seguro. Hasta que llegó el mensaje de "estoy cansada, ya me acosté". Intenté entender. Había sido una larga semana, con parciales al final de la misma, mucho estudio y tal vez presiones y nerviosismo por ello. Confié en que te vería al otro día, por eso intenté entenderte. De hecho lo hice. No contaba conque te levantarías y saldrías. Yo laburaba hasta la 1 y tuve que quedarme hasta las 3 a hacer horas extra. Pero, al enterarme por los chicos (Marce y Cande) que estabas en el bar, cansada y con ganas de irte a dormir, le pedí al supervisor que me dejara retirarme a las 2 (me costó mucho, pero lo logre a cambio de entrar a las 13 al otro día). Cruzamos algunos mensajes, algo distantes en el tiempo. Me tiré a esperar respuestas y me dormí, esa fue la realidad. Desperté a la mañana siguiente con dos mensajes que me habías mandado tarde. No voy a mentirte, me enojé y sentí mal porque moría por verte. Sabes que cuento los días para hacerlo, pero como no soy nadie en tu vida, no puedo reclamarte ni exigirte nada. El sábado pensé que te habrías dado cuenta y que me ibas a escribir, al menos para saber que horario hacía de trabajo para organizar y vernos. El mensaje llegó, pero a las 2. No la pasé bien esa tarde. Cuando me escribiste, ya era tarde. Vos salías, yo entraba a las 9. No había forma de vernos porque nunca te pediría que dejes de estar con tus amigas para verme. No tenía opción, Mili. Soy un maricón, una mina si queres. Pero me partió al medio no verte en todo el finde. Y encima después, lo peor. Un mensaje tuyo, horrible. Y vos encabronada, diciéndome un montón de cosas feísimas.
Me dolió mucho que me dijeras algunas cosas.
Yo nunca te mentí. No tengo razón ni necesidad. De verdad me devolviste las ganas de vivir, de sentir, de luchar, de seguir. Desde el momento en que te conocí, no quise ni me interesó más nadie, por más que haya venido gente con saña a decir tal o cual cosa, por más que pienses que yo le hago éste "jueguito" a todos (en especial a quien me nombraste anoche en un mensaje), o que quiero chamuyarte chabacanamente. 
Te juro que me encantaría estar en éste momento en frente tuyo, mirarte a los ojos, agarrarte la mano y decirte todo lo que pienso y siento. Tengo un millón de errores, pero te juro que intento dejar la piel en cada día para acercarme más y más a vos, para que pueda producirte algo en tu corazón.
Sí, sí. Quiero ser alguien en tu vida. Quiero que me puedas escribir un mensaje, que tengas la necesidad de verme y me lo digas. Quiero generar algo en vos. Quiero hacerte feliz, quiero cudiarte, quiero protegerte... Sí, sí. Con el tiempo. Pero quiero ser yo quien lo haga.
La gente con la que hablo me dice que no tengo que decirte éstas cosas, por dos razones: o porque voy a espantarte o porque vas a saber que me tenes y con eso vas a especular. Quiero que sepas que no me importan ninguna de las dos. Confío en vos y sé que no lo harías.
La verdad es que en éste momento me siento perdido, no sé para donde agarrar. No sé si queres estar conmigo, no sé si todo ésto son dudas, son miedos, si es histeria. Te juro que no puedo deducirlo y rezo para que sea cualquier cosa menos lo primero, porque por supuesto es a lo único que no le puedo dar batalla.
Mañana te vas al campo, no sé cuando vendrás. No sé si querrás verme, juntarnos a charlar. Soy tan pelotudo que hasta me siento responsable de todo ésto, siendo yo quien en algún momento estuvo mal porque creí que no querías verme durante el fin de semana. Así soy, un tarado que no puede sostener siquiera sus pareceres. ¿Y sabes por qué es eso? Por miedo a perderte.
A veces me pregunto que hago escribiéndote día por medio acá... Y no le encuentro explicación, así como también como hice para arraigarte tanto en mi vida. Yo soy consciente de que un mes es muy poco para sentir una necesidad de extrañar, de darle importancia a una persona, de querer verla todo el tiempo, de hacer locuras para viajar y estar con ella. Pero quiero que sepas que de verdad yo estaba estancado, hundiéndome en fango, abatido y perdido. Y desde que apareciste le diste color a los días, le diste sentido a las cosas, me devolviste la sonrisa, las ganas de apostar y creer. Quise apostar y creer en vos. Apuesto y creo en vos. (Y no sé que carajo habrás visto, más que un práctico que le hice alguna vez a "esa chica". Pero sólo fue eso, una chica para mi).
Te extraño de verdad, Milagros. No sé que se te cruza por la cabeza en estos momentos. No sé que estarás pensando, que sentís. No tengo la menor idea que vas a hacer. Yo sólo quiero reiterarte lo de siempre, porque para mi es muy necesario que te quede claro. Sé que no confias fácilmente en las personas, que te cuesta dejar atravesar tu coraza interna. Pero te pido que intentes creer en mi, yo te prometo que no te voy a defraudar.
Mañana seguramente te pase el link para que leas ésto. No tenía pensado que lo hicieras hasta que acontezca una ocasión especial. Quería que fuera un lindo regalo en un momento propicio. Pero creo que es necesario que sepas que ésto para mi no es joda. Yo no me compro un teléfono cada vez que conozco a una chica. Yo no cambio los francos para estar con ella cada vez que conozco una chica. Yo no me voy de la mano del bar cada vez que conozco una chica. Yo no tengo chicas. Yo no le abro mi corazón a cualquier chica. Yo no dejo que cualquier chica toque mi corazón. Yo no me pongo mal cuando cualquier chica me hace planteos. Yo no me saco la vergüenza ante cualquier chica. Yo no me levanto después de acostado para verme con cualquier chica. Yo todo lo que hago y dejo de hacer de un mes hacia acá es por una sola chica, por la que se metió mágicamente en mi vida y me la dio vuelta en un santiamén. Yo sé que leer todas éstas cursilerías es fuerte e inentendible y que cualquier persona en su cabales saldría corriendo y escaparía de éste pelotudo. Pero te pido que no lo hagas, peque. Que me des la oportunidad (como hasta ahora) de poder llevar adelante mi "operación conquistarte" porque despertaste de nuevo en mi el ser maravilloso, ese que está buscándote para darte y regalarte lo mejor de si. Para intentar hacer para toda la vida, la mujer más completa y feliz...

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