lunes, 5 de marzo de 2012

El comienzo de la conquista (Día I).-

Hace un par de noches que ya no duermo. Y en más de 48 horas de desvelo te imaginaras que "pensar" fue la acción predominante.
Ponele que ésta es otra de mis locuras. Sí, es verdad. "15 días", pensarás. 17 de febrero, precisamente. Cerca de las 4 am. Vicente López. Casi Julian Lynch. Noche de lluvia, en uno de los pocos respiros que dio el agua. Vos y yo, yendo a un lugar y a ninguno a la vez. Una botella de plástico fue la única testigo. Y un desinhibidor nato que permitió, tal vez, algo que no se hubiera dado en mucho tiempo. Y no, no estoy hablando del póster de Smirnoff que tengo enaltecido en el respaldo de mi cama desde aquella noche. Hablo de esa fibra que tocaste en mi corazón desde el primer momento en que te conocí.
Si me preguntas, bien no sé lo que estoy haciendo. Pero sé que nace bien de adentro. Que fluye por mis venas. Que las ganas siempre le pudieron ganar a mi razón, por eso he podido sobrepasar mi famosa timidez, ganarle y dar esos pequeños saltos para poder decirte aquellas cosas que seguramente en otro momento hubiera callado.
Hace tiempo que había plantado la bandera del descreimiento. Ya no confiaba en nada ni en nadie. Pensaba que "sencillamente ésto no era para mi". Que nunca más iba a sentir esa sensación de extrañar a alguien, de querer estar con alguien, de regalar una sonrisa, de abrazar y sentirme vibrar, de que el pecho me galope cuando veía a alguien. Sí, 15 días. Lo suficiente como para volver a creer, a confiar, a pensar "sencillamente ésto es para mi, a volver a sentir, a extrañar, a querer, a regalar sonrisas, a abrazar, a sentirme vibrar, a que el pecho me galope. Suficiente tiempo como para que una pequeña personita me cambia el humor, el sentido del camino, las ganas de vivir, de despertarme cada día feliz y con un objetivo en concreto: "conquistarte día a día".
Estoy convencido que la casualidad es causalidad y que todo para por algo en la vida. Estoy convencido de que vos me pasaste por delante "por algo en mi vida". Estoy convencido de que si me regalas el tiempo, lo voy a convertir en grandes dosis de amor, de incondicionalidad, de compañía, de contención, de ayuda, del sacio de cada una de tus necesidades. Hoy volví a sentir esa confianza en mi mismo que había perdido hace muchos años, volví a recuperar esas ganas de sacar fuerzas de donde no las tengo para pelear por lo que creo es lo mejor para mi, lo mejor para vos, lo mejor para los dos.
Quiero advertirte que no voy a bajar los brazos, pase lo que pase. Que pienso pelear hasta las últimas consecuencias. Sí, pasaron tan sólo 15 días. 17, para se mas exactos. Pero en éstas cuestiones, de las cuales apenas conozco, siempre fui tan coyuntural como realista. Y sé que no me equivoco cuando siento. Puedo hacerlo cuando razono, cuando actúo, cuando respondo a un impulso. Pero no cuando siento. Y hoy siento que sos la heroína de mi vida, la elegida para salvarme y darme la bocanada de respiro que necesito para resurgir. Y siento que yo puedo ser quien te dibuje esa sonrisa preciosa de manera eterna, quien te acompañe de la mano en el camino, quien te proteja y acobije en los malos momentos, quien te quiera, quien te cuide, quien se entregue en cuerpo y alma para que nunca te pase nada. Lo siento. Lo siento acá, bien profundo en el pecho, donde no llega la luz del sol, pero si la luz que destila tu corazón y tu alma.
Es otra locura. Mi diario de conquista. Mi espacio para que puedas entender un poco mas. Mi lugar para seguir haciendo desquicios. Tu lugar tangible, ese que también ocupas en mi corazón.
Sí, sí. 17 días. Diecisiete. Los mejores de mis últimos años...
Gracias, peque.

No hay comentarios:

Publicar un comentario