lunes, 26 de marzo de 2012

The reason.-


No sé si te gustarán los temas en inglés. Espero que sí. Éste es muy especial. Y ésta ocasión amerita escucharlo. 
Te dejo de deber que busques la traducción. Ya que no me crees cuando te digo las cosas, espero que le creas a ellos. Sí, sí. Les compuse yo la letra para que te la canten a vos...

Cada parte de vos.-

No recuerdo cuánto tiempo hace que no me estremecía así. Sentir tus brazos sobre mis hombros y tu respiración en mi nunca es lo que andaba buscando. El calor de cada abrazo que me lleva a la salvación; en cada momento, a cada instante. Sentir la sensación aún cuando no estás, que quede el espectro sobre mi cuerpo como si estuviese ocurriendo.
Los labios que pican constantemente como si se posaran en los tuyos, imaginación eterna de un beso que no fue despedida, sino la recepción inclaudicable de una eterna bienvenida. El sabor consistente e infinito de tu aliento, permanente y presente en cada esbozo de palabras que pronuncian mi boca.
Agazapante, intrépida y dulce mirada, profunda y tímida sin sostén en la mía, gacha por momentos, erguida en cada uno de mis días. Penetrante y segura, firme y vergonzosa, tibia y rozagante, bella y eterna.
Imperfectas para vos, indispensables para mi. Cada caricia sobre mi pelo tiene un precio incalculable, cada regreso tomados de ellas congelan el tiempo y lo hacen eterno. Cada vez que intento mirarlas, se pierden por ahí. Frías al tacto pero inmensamente cálidas cada vez que hablan con sus gestos. Las manos que desvelan mis sueños y se esconden cada amanecer entre sí.
Gigante y perfecta. ¿Cómo no iba a ser lo primero que me iba a atrapar? La muestra más fehaciente de cada uno de tus estados, quien se hace presenta cada vez que cierro los ojos y me lleva a vos. La obsesión más grande que tengo, de dibujarla a fuego en tu rostro y sobre todas las cosas en tu alma. Una sonrisa tuya opaca el sol, lo denigra y lo rinde a tus pies.
Tu dulzura escondida detrás de la fuerte coraza de acero que te rodea, tu sapiencia a la hora de escapar, tu humor desopilante y sin límites, tus ataques de sincericidio, tus amaneceres, tu histerias, tus oportunidades, tus vueltas, tus dolores, tus historias, tu vida...
Todo lo que hay en vos me lleva a un lugar, distinto y especial. Perfecto para quedarse allí y no regresar nunca más. Todo lo que hay en vos me derrite, me vence, me hace una mejor persona. Me devuelve el ángel, me regresa la felicidad. Me lleva a tocar la luna con la yema de mis dedos desde la pequeñez de mi ser. Me vuelve a veces invencible, a veces imbécil. Me da las fuerzas necesarias para poder envolverte en una caja de cristal y ser el guardián de casa uno de tus sueños, para ser el héroe que le de pelea a cada uno de tus miedos, para ser el hombre que sacie cada una de tus necesidades. Me das vida, me das jolgorio, me das todo aquello que necesito para ser y hacerte feliz.



(Hablé con tus abrazos, con boca, con tu mirada, con tus manos, con tu sonrisa y con todas esas cosas que me hacen tan bien. Ellos van a ser mis cómplices y compañía en éste viaje. Queremos construirte un mundo ideal donde puedas escapar cada vez que lo necesites, cada vez que quieras, cada vez que lo sientas. Todos queremos que vos también nos acompañes en ésta locura. ¿Venís? Nosotros te esperamos).

Complicado, perdido y aturdido.- (Día XXI).-

No voy a mentirte. Desde el viernes que me siento para la mierda y el sentimiento ha ido creciendo hasta hoy lunes. Más aún todavía con la cruzada de mensajes que tuvimos hasta recién. Ya no sé si es inseguridad, miedo, rechazo, capricho, histeria... No lo sé. Y te juro que me está haciendo mal.
Me pone muy bajón y triste todo ésto. Me enganché. Mucho. En poco tiempo. Y por ahí eso fue lo que estuvo mal. Pero seguí para adelante, llegué hasta acá. Y pienso pelear hasta el último momento. Porque siento que vos lo vales, amén de que algunas cosas hoy no me gustaron nada.
Tal vez por acá hasta pueda explicarme mejor que en persona, si es que en algún momento nos volvemos a ver.
El viernes creí que iba a verte. Estaba casi seguro. Hasta que llegó el mensaje de "estoy cansada, ya me acosté". Intenté entender. Había sido una larga semana, con parciales al final de la misma, mucho estudio y tal vez presiones y nerviosismo por ello. Confié en que te vería al otro día, por eso intenté entenderte. De hecho lo hice. No contaba conque te levantarías y saldrías. Yo laburaba hasta la 1 y tuve que quedarme hasta las 3 a hacer horas extra. Pero, al enterarme por los chicos (Marce y Cande) que estabas en el bar, cansada y con ganas de irte a dormir, le pedí al supervisor que me dejara retirarme a las 2 (me costó mucho, pero lo logre a cambio de entrar a las 13 al otro día). Cruzamos algunos mensajes, algo distantes en el tiempo. Me tiré a esperar respuestas y me dormí, esa fue la realidad. Desperté a la mañana siguiente con dos mensajes que me habías mandado tarde. No voy a mentirte, me enojé y sentí mal porque moría por verte. Sabes que cuento los días para hacerlo, pero como no soy nadie en tu vida, no puedo reclamarte ni exigirte nada. El sábado pensé que te habrías dado cuenta y que me ibas a escribir, al menos para saber que horario hacía de trabajo para organizar y vernos. El mensaje llegó, pero a las 2. No la pasé bien esa tarde. Cuando me escribiste, ya era tarde. Vos salías, yo entraba a las 9. No había forma de vernos porque nunca te pediría que dejes de estar con tus amigas para verme. No tenía opción, Mili. Soy un maricón, una mina si queres. Pero me partió al medio no verte en todo el finde. Y encima después, lo peor. Un mensaje tuyo, horrible. Y vos encabronada, diciéndome un montón de cosas feísimas.
Me dolió mucho que me dijeras algunas cosas.
Yo nunca te mentí. No tengo razón ni necesidad. De verdad me devolviste las ganas de vivir, de sentir, de luchar, de seguir. Desde el momento en que te conocí, no quise ni me interesó más nadie, por más que haya venido gente con saña a decir tal o cual cosa, por más que pienses que yo le hago éste "jueguito" a todos (en especial a quien me nombraste anoche en un mensaje), o que quiero chamuyarte chabacanamente. 
Te juro que me encantaría estar en éste momento en frente tuyo, mirarte a los ojos, agarrarte la mano y decirte todo lo que pienso y siento. Tengo un millón de errores, pero te juro que intento dejar la piel en cada día para acercarme más y más a vos, para que pueda producirte algo en tu corazón.
Sí, sí. Quiero ser alguien en tu vida. Quiero que me puedas escribir un mensaje, que tengas la necesidad de verme y me lo digas. Quiero generar algo en vos. Quiero hacerte feliz, quiero cudiarte, quiero protegerte... Sí, sí. Con el tiempo. Pero quiero ser yo quien lo haga.
La gente con la que hablo me dice que no tengo que decirte éstas cosas, por dos razones: o porque voy a espantarte o porque vas a saber que me tenes y con eso vas a especular. Quiero que sepas que no me importan ninguna de las dos. Confío en vos y sé que no lo harías.
La verdad es que en éste momento me siento perdido, no sé para donde agarrar. No sé si queres estar conmigo, no sé si todo ésto son dudas, son miedos, si es histeria. Te juro que no puedo deducirlo y rezo para que sea cualquier cosa menos lo primero, porque por supuesto es a lo único que no le puedo dar batalla.
Mañana te vas al campo, no sé cuando vendrás. No sé si querrás verme, juntarnos a charlar. Soy tan pelotudo que hasta me siento responsable de todo ésto, siendo yo quien en algún momento estuvo mal porque creí que no querías verme durante el fin de semana. Así soy, un tarado que no puede sostener siquiera sus pareceres. ¿Y sabes por qué es eso? Por miedo a perderte.
A veces me pregunto que hago escribiéndote día por medio acá... Y no le encuentro explicación, así como también como hice para arraigarte tanto en mi vida. Yo soy consciente de que un mes es muy poco para sentir una necesidad de extrañar, de darle importancia a una persona, de querer verla todo el tiempo, de hacer locuras para viajar y estar con ella. Pero quiero que sepas que de verdad yo estaba estancado, hundiéndome en fango, abatido y perdido. Y desde que apareciste le diste color a los días, le diste sentido a las cosas, me devolviste la sonrisa, las ganas de apostar y creer. Quise apostar y creer en vos. Apuesto y creo en vos. (Y no sé que carajo habrás visto, más que un práctico que le hice alguna vez a "esa chica". Pero sólo fue eso, una chica para mi).
Te extraño de verdad, Milagros. No sé que se te cruza por la cabeza en estos momentos. No sé que estarás pensando, que sentís. No tengo la menor idea que vas a hacer. Yo sólo quiero reiterarte lo de siempre, porque para mi es muy necesario que te quede claro. Sé que no confias fácilmente en las personas, que te cuesta dejar atravesar tu coraza interna. Pero te pido que intentes creer en mi, yo te prometo que no te voy a defraudar.
Mañana seguramente te pase el link para que leas ésto. No tenía pensado que lo hicieras hasta que acontezca una ocasión especial. Quería que fuera un lindo regalo en un momento propicio. Pero creo que es necesario que sepas que ésto para mi no es joda. Yo no me compro un teléfono cada vez que conozco a una chica. Yo no cambio los francos para estar con ella cada vez que conozco una chica. Yo no me voy de la mano del bar cada vez que conozco una chica. Yo no tengo chicas. Yo no le abro mi corazón a cualquier chica. Yo no dejo que cualquier chica toque mi corazón. Yo no me pongo mal cuando cualquier chica me hace planteos. Yo no me saco la vergüenza ante cualquier chica. Yo no me levanto después de acostado para verme con cualquier chica. Yo todo lo que hago y dejo de hacer de un mes hacia acá es por una sola chica, por la que se metió mágicamente en mi vida y me la dio vuelta en un santiamén. Yo sé que leer todas éstas cursilerías es fuerte e inentendible y que cualquier persona en su cabales saldría corriendo y escaparía de éste pelotudo. Pero te pido que no lo hagas, peque. Que me des la oportunidad (como hasta ahora) de poder llevar adelante mi "operación conquistarte" porque despertaste de nuevo en mi el ser maravilloso, ese que está buscándote para darte y regalarte lo mejor de si. Para intentar hacer para toda la vida, la mujer más completa y feliz...

domingo, 25 de marzo de 2012

Momentos de inestabilidad.- (Día XX).-

Y un día se nubló. La parsimonia se convirtió en turbulencia. La verdad es que no es nada lindo, nada grato, mucho menos por fallas comunicativas, algo que nunca había ocurrido. Es raro, en realidad. Yo reconozco y hago una fuerte mea culpa al respecto. Sé que soy un tipo "complicado". Te lo dije de entrada, lo recuerdo. No soy una persona que anda de reventón, buscando por cada rincón un amor de verano para saciar las necesidades sentimentales. Soy más bien reservado, cauteloso, busco a esa persona que me despierte algo especial. Y cuando la hallo (cosa que me pasó con vos), me arraigo sobremanera. Se despiertan en mi cosas lindas, extrañas y placenteras. Pero, como te dije, pasa rara vez. Ha pasado contadas veces y sobradas para hacerlo con una sola mano. Y vos sos esa persona. Vos sos quien ha generado estas cosas en mi. Y por eso intento ser los más sigiloso, lo más cuidados en cada palabra que expreso, que escribo, que digo, sin ser hipócrita, mentiroso o escondedor. A veces me sale, a veces no. Que te extraño, que sos importante, que te necesito a mi lado, no es algo que desconozcas. Pero, aunque me encanta decirlo y lo siento desde lo más profundo de mi, sé que es fuerte y que podes no estar preparada para saberlas y escucharlas. Es ahí donde intento cuidarte. Sí, cuidarte de mi mismo...
Y aunque si bien a mi me pasan mil cosas hermosos con vos, soy consciente plenamente de que ésto recién empieza. Es verdad, tal vez necesite algunas señales tuyas, pero no soy nadie como para exigirte determinadas cosas. Yo sé bien que vos no me vas a escribir, que aunque te mueras de ganas no me vas a decir "quiero verte", lo sé e intento asumirlo. Pero me cuesta mucho no encontrar una iniciativa o un interés del otro lado. Hay veces (y son muchas) que me siento molesto, pesado, insoportable (aunque me digas que no lo soy) escribiéndote, preguntándote, preocupándome, intentando encontrar un momento para vernos. Siento que si no nace de mi, esas cosas no van a ocurrir. Y si, te lo confieso, me enganché mucho con vos, con ésto que se ha gestado. Y la incertidumbre de no saber que pasa del otro lado me hace sentir débil. Que quede claro, no estoy hablando ni mucho menos pidiendo sentimientos. Hablo de actitudes. Está bien, te repito que te entiendo mucho y agradezco que me hayas sido tan frontal cuando me dijiste que no ibas a tomar la iniciativa nunca. Pero quiero que sepas que sería super importante que empieces a tenerlas. Acá se viene la sensiblería, te aviso. Porque realmente sueño con vos, con nosotros. Y te juro que intento ir en primera todo el tiempo. Te pido disculpas si por momentos voy a fondo, te juro que no me doy cuenta. Me encanta estar con vos, pasar esas cuatro o cinco horas entre las mañanas del sábado y el domingo. Me divierto mucho cuando intercambiamos mensajes. Sonrío esas largas horas entre la tarde y la madrugada, cuando estoy pegado al celular escribiendo y recibiendo tus textos. Te siento cada día más mía. Excepto éste fin de semana...
Como te decía antes, no soy quién para exigirte nada y no lo haría jamás. Pero considerando que (afortunadamente) por el momento sólo tenemos esos lindísimos amaneceres como tiempo compartido, el hecho de no haberlos tenido me bajoneó mucho.
Son cosas que suceden. O eso creo, no lo sé. Pasaron muchas cosas que aumentaron todo ésto. Pedí salir antes del laburo el viernes, me cagaron a pedos, el domingo entraba temprano... Todas cosas que no sabes. Pero que me encantaría que las supieras, por dos cuestiones básicas. 1) Para sentirte más cerca mío, más interesada. 2) Para que puedas darte cuenta que por vos dejo todo, sin importarme nada. Y ésto lo digo específicamente porque, por momentos, siento que todavía dudas de todas las cosas que te digo. Porque si, te extraño (y mucho), porque si te necesito a mi lado, porque si sos importante, porque si dejo todo por vos, porque sos hoy mi prioridad, por sobre todo y todos.
Quiero creer que todo ésto va a tener una buena charla donde se aclare todo y en un futuro sea una anécdota. Ya te dije que no estoy dispuesto a perderte y que voy a intentar conquistarte. Yo sé que con éstas cosas "me regalo". Soy super consciente de eso. Pero confío tanto en vos que estoy seguro que a todas éstas declaraciones las vas a tomar para sumar y no para especular.
Sos mucho, peque. Y por eso lucho por vos. Por eso voy por vos...

Ven conmigo.- (Día XVII).-



"No tengo todo calculado, ni mi vida resuelta,
Sólo tengo una sonrisa y espero una de vuelta.
Yo confío en el destino y en la marejada,
Yo no creo en la iglesia pero creo en tu mirada.

Tu eres el sol en mi cara cuando me levanta,
Yo soy la vida que ya tengo, tu eres la vida que me falta.
Así que agarra tu maleta, el bulto, los motetes
El equipaje, tu valija, l  mochila con todos tus juguetes y...

Dame la mano vamos a darle la vuelta al mundo..."


----------------------------------------------------------------------------------------------


"Yo era un objeto esperando a ser ceniza,
Un día decidí hacerle caso a la brisa.
A irme resbalando detrás de tu camisa,
No me convenció nadie, me convenció tu sonrisa.

Y me fui tras de ti persiguiendo mi instinto.
Si quieres cambio verdadero, pues camina distinto.
Voy a escaparme hasta la constelación mas cercana,
La suerte es mi oxigeno, tus ojos son mi ventana."

miércoles, 21 de marzo de 2012

Después de tanto hablar del tiempo... (Día XV).-

Treinta días. Setecientas veinte horas. Cuarenta y tres mil doscientos minutos. Dos millones quinientos noventa y dos mil segundos. O simplemente un mes...
Leyéndolo desde los segundos parece una eternidad. Y quizás desde ahí se interprete mejor ésta sensación. Extraña, si. Única, también.
Una noche. Lluvia torrencial. Una vida nos separaba. O tal vez eran tan solo seis cuadras y media. O un Fiat Spazio rojo. O una pareja de amigos en común. O vaya a saber que...
O todo lo anterior puede que haya alineado los astros para que algo ocurriese. O tan sólo una botella de vidrio de origen ruso, de etiqueta roja y letras blancas. O vaya a saber que...
Un complot, un plan groseramente armado para que mágicamente desaparezcan diez personas de un ambiente. O vaya a saber que...
Una cortes invitación a una especie de fiesta privada bien entrada la madrugada que posteriormente se convirtió en una sutil y apresurada echada de la misma, casualmente por los mentores del benéfico plan. O vaya a saber que...
Dos personas caminando en la inmensidad de la oscuridad, deteniéndose a cada paso como si algo los atase y a la vez lo atrajese imantados por algo que hasta hoy aún es poco claro e inexplicable. O vaya a saber que...
Una esquina. La interjección de dos calles. Vicente López, una. Julián Lynch, la otra. Un lugar que semanas más tarde volvería a encontrarlos. Un sitio testigo del primer roce, del primer contacto, del primer beso.
Atribución a varios vasos de vodka, a otros tanto de ron, a una embriaguez tirana que hizo florecer algo que, según se asevera por ahí, jamás hubiera ocurrido. Modestia aparte, confieso que no creo que haya sido así. Algo más embrujó esa casta y pura conducta, algo del más allá provocó una tentación inexplicable de que allí algo comenzase.
Comenzase, dije. Y espero no equivocarme en la conjugación temporal...
Me vi envuelto en una placentera enredadera que me atravesó profundamente hasta tocarme las fibras más recónditas de mis sentimientos. Una vibración, un golpe, un shock. Se despertó una sensación en mi interior que hacía mucho tiempo permanecía dormida, en coma profundo. Abrí los ojos, intenté razonar, pero ya era tarde. El tsunami avasalló mi cabeza, la nubló, la encegueció, la doblegó...
Tengo miedo que el día que leas éstas cosas (o algún mensaje o que escuches en palabras lo que escribo) llames asustada al manicomio para que me lleven enchalecado a una habitación blanca de goma espuma. Pero soy así, vivo así, me expreso así, siento así. Pasa rara vez y en éste caso, fuiste vos la que padece y perece ésta especie de desgracia, aunque no hayas tenido el poder de decidir si querer o no vivirla.
Ya te he dicho que sueño momentos con vos, que te convertiste en alguien importante en mis días, que te extraño mucho desde el domingo a la mañana hasta el sábado a la madrugada, que aunque tenga sabor a poco disfruto como nunca esas pocas horas que paso con vos en cada fin de semana, que me encantaría poder ser alguien en tu vida, que moriría por conquistarte y sobre todas las cosas, por hacerte la mujer más feliz del universo.
¿Si podré lograrlo? Esa es una respuesta que sólo vos podrás darme en algún momento. Lo que yo puedo asegurarte es que desde aquel 19 de febrero de 2012 me di cuenta y convencí de que voy a ser lo posible e imposible por alcanzar todo aquello que mi cabeza, aún en coma profundo por tu aparición, día a día se anima a soñar...

martes, 20 de marzo de 2012

Gracias.-


No sé si alguna vez iré a saber la verdad. Lo que si sé es que, amén de que alguna vez la conozca, él fue quien puso su toque mágico para que todo ésto comience hace exactamente un mes.
Ponerle el mote de "Dios" puede ser un tanto fuerte. Pero si le agradezco todas las noche que te haya desinhibido así.




Por él seguramente hoy estoy donde estoy. Por él, te afirmo, hoy me pasa lo que me pasa. 
Por vos hoy soy otra persona. Por vos dejé la tristeza y la depresión.
Por vos hoy soy cada día un poco más feliz...
Por vos, peque. Por vos, Mili.

Por vos...


19/03.-

Fin de semana perfecto.- (Día XIV).-

Viernes. Sábado. Sábado. Viernes. Viernes y sábado. Sábado y viernes.
Por mucho tiempo, el fin de semana era esperado por mi para poder salir, divertirme, bailar, tomar (a veces de más, a veces normal), distenderme, relajarme, encontrarme con gente que hacía mucho que no veía. Significaba amigos, conocidos, gente nueva... Pero de un tiempo a ésta parte éstos días han mutado, han tenido una metamorfosis tan completa y subyacente como imprevista. Afortunadamente, claro está. Hoy tal vez no me preocupo tanto por organizar una previa, por acordar a donde salir, por armar alguna cena o algún punto de encuentro. Hoy no, ya no. Me preocupan mucho mas otras cosas. Me preocupa saber que va a pasar con vos, conmigo, con nosotros, con los dos...
Vejez, ansiedad, aceleración, molestia, ganas. Sensación de extrañar, de necesitar, de abrazar, de besar, de estar. Todo me lleva a no darle importancia a la ya infaltable salida de fin de semana. Todo me lleva ahora a generar y concretar el encuentro que espero durante 5 días. Todo me lleva a vos. Siempre a vos...
A ver, volvemos a un tema que ya casi se cae de maduro. Es verdad, el tiempo no tiene relación con lo que mi cuerpo revoluciona cada momento que piensa en vos. Pero créeme que el único resquemor que tengo en ser tan sincero y frontal es... El tiempo. No quiero que pienses que soy un loco, un demente, un desquiciado. Así soy, así siento, así vivo. Pero soy consciente de que también el ser así genera desconfianza en los demás. Por eso es que intento (a veces con poco éxito, otras con nada de el) de ser un poco reservado con ese tipo de cuestiones. Pero me es inevitable no querer verte todos los días, no extrañarte, no llenarte de mensajes, no decirte algo lindo, no intentar cuidarte...
Día a día te fuiste convirtiendo en vital. No puedo pasar más de algunas horas sin saber de vos, sin estar ahí de alguna manera metido en tus momentos. Mil veces te dije que me siento molesto, mil y una me corregiste que no. Peor a veces es inevitable no sentirme así. Y aunque por muchos flancos me quieran derribar, aunque de muchos sitios me quieran boicotear, aunque mucha gente no quiera que esté con vos, desde acá y ahora te voy a decir lo siguiente: voy a dejar la piel para poder ser quien te dibuje todos los días la sonrisa más hermosa que nunca jamás tuviste.
Cada momento que paso con vos es increíble, imborrable, épico. Espero tanto que lleguen éstos dos días para estar juntos que intento explotarlos de la mayor manera posible. Lamentablemente me estoy acostumbrando a que algún imprevisto acontezca, pero nada de eso empaña esos lindos ratos que me regalas. Al menos hasta que doy media vuelta, te hago de guardia hasta que entras a tu casa y me voy pateando sueños con vos hasta mi casa...
Tus abrazos, tus besos, tus manos (esas que no me dejas observar), tus miradas (esas que no me podes sostener), tus caricias, tus enrolladas de pelo, tus sonrisas, tus bardos afectivos, tu pelo... Todo, absolutamente todo queda grabado a fuego en mi mente, como un recuerdo que repito constante e incesantemente minuto a minuto hasta que otro fin de semana vuelva a comenzar. Lo reitero cada vez que mi corazón destila la necesidad de volver a tus brazos. Lo revivo en cada momento que te extraño.
Me acostumbré a que me regales felices amaneceres, a que me hagas dormir cada mañana con una sonrisa en la cara, a que vuelva a latir mi costado izquierdo, a que despierte el soñador compulsivo, a que cada día, cada tarde y cada noche te tenga presente como si estuvieses al alcance de mi mano.
¿Un mes? Sí, un mes. Y no me canso de apostar y seguir apostando. Me animo a enfrentar a todo y todos. No le tengo miedo al fracaso, porque siento que el futuro está a tu lado. Me juego la piel si es necesario, el aliento y cada centavo. No me interesa otra cosa que seguir afianzando ésto que me pasa. Intentar darte lo mejor del mundo, ni más ni menos de lo que te mereces, ser inmensamente feliz. Quiero que tengas lo mejor, que seas la mujer más radiante del planeta, que no sepas lo que es el dolor y que si en algún momento se aproxima a vos, poder paliarlo sin que siquiera te roce. Quiero ser yo esa persona que radique de tu vida los malos momentos y que la convierta en una eterna fiesta de regocijo y alegría. Sí, quiero ser yo. Y no sólo eso, sino que lo voy a intentar, cueste lo que me cueste... Hoy tengo un sólo objetivo, una sola prioridad, una sola razón de poder seguir remando hasta la meta: vos.

domingo, 18 de marzo de 2012

Ángel con campera.-



"Que se va la vida a veces siento,
Que el río menos cuando más lo intento. 
No sé si estoy en el lugar correcto, 
Si pienso en ésto, ya no me arrepiento.


La piel se cambia sola,
No espera a nadie ni a nada. 
La decisión equivocada 
Puede trasformarse en ley".
___________________________________________________________________



"Un día me encontré a la vuelta de mi casa 
De pelo oscuro un ángel con campera. 
Le dije: "te esperé la vida entera". 
Y no me creyó casi nada.


¿Qué sería de nosotros 
Si de afuera ya no entrara nada?
Sin la duda, sin la espera, 
Dejando la puerta cerrada".

5 cosas que nunca debes olvidar.- (Día XII).-

Seguro te vas a acordar de éste día. De ésta madrugada, bah.
Voy a intentar ser lo más simple, sintético y conciso. Ahí va:


1) No voy a dejar que nada ni nadie te haga sentir mal o sufrir.


2) Siempre voy a estar ahí, a tu lado sin despegarme, para aclararte todas las dudas y disipar las nubes turbias.


3) Te voy a cuidar y proteger siempre a capar y espada, con todo lo que tengo y también con lo que no.


4) Te valoro y respeto como mujer, como persona, como a quien elegí para recorrer un largo camino en mi vida. A vos y a todos los actos generosos y tiernos que tenes para conmigo. Ayer, hoy y siempre.


5) No me importa más nada ni nadie que vos y voy a pelear hasta el cansancio porque te quedes a mi lado. Sos mi prioridad ante todo y todos, sin interesar quien sea que se interponga entre nosotros.




Prometí no extenderme y así lo haré. Pero necesitaba pedirte que nunca te olvides de ésto, porque es la base de mis intereses e intenciones para con vos. Simple y sencillamente, hacerte la mujer más feliz del mundo...

Táctica y estrategia - Mario Benedetti.- (Día IX).-


Mi táctica es mirarte, 
Aprender como sos,
Quererte como sos.

Mi táctica es hablarte 
y escucharte.
Construir con palabras 
un puente indestructible.

Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, 
No sé cómo ni sé con qué pretexto, 
Pero quedarme en vos.

Mi táctica es ser franco 
Y saber que sos franca.
Y que no nos vendamos simulacros 
Para que entre los dos no haya telón ni abismos. 

Mi estrategia es, en cambio,
Más profunda y más simple...

Mi estrategia es que un día cualquiera, 
No sé cómo ni sé con qué pretexto, 
Por fin me necesites...






Hace muchos años que conocí éste poema. Hace muchos años que quiero encontrar a la persona con quien pueda concretar mi táctica y estrategia. Hoy, después de todos esos años, creo haber encontrado a quién se adapte a cada una de éstas palabras, a cada estrofa, a cada párrafo. Hoy quiero que mi táctica y mi estrategia triunfen y se inunden de vos...

Y como todo día después... (Día VIII).-

Hoy voy a ser breve. No voy a extenderme ni escribir sensibladas. Bah, en realidad sólo una. Sólo una que engloba todas las que pueda llegar a pensar. Porque si, es obvio. Después del "amanecer feliz" de ayer, hay un gran vacío. Gran vacío difícil de llenar...
Te extraño y no hace ni un día que te vi. Decime exagerado, decímelo. Pero te extraño y ya no lo puedo esconder ni tampoco evitar...

Crónica de un amanecer feliz (Día VII).-


Creo que ni el sueño que puedo llegar a tener en éste momento me impedirá poder escribir. Hay otros atenuantes que lo superan ampliamente. Acabo de llegar a casa, no hice otra cosa que poner un pie en la cama y decidir trasladar ésto que me está pasando. Ya te lo dije alguna vez, pero como que hoy y ahora se magnificó. Acabo de llegar a casa, caminando las pocas cuadras que me separan de "nuestro lugar" a mi casa, con el sol pegándome de lleno en la cara, aunque claramente sin importarme demasiado. Acabo de llegar a casa, con la sonrisa mas grande del mundo, como hace muchos años no se dibujaba... 
La noche era rara de por si. Un sábado laburando en ése turno no era de las mejores cosas que me podían pasar. No precisamente por no poder salir, sino porque no iba a poder verte (al menos en principio). Intenté de todas las maneras posibles cambiar el turno, pero nadie podía. También de cambiar el día, pero con los cambios que había hecho "para darte una sorpresa" (que se me complicó, como casi siempre), no me quedaban días para devolver. En fin, estaba hasta las manos. Encima, después del incidente del viernes, en algún momento (o en varios) pensé que no iba a verte en todo el fin de semana. Imaginate como estaba. Loco y triste sólo si me mirabas con un solo ojo. Yo te había dicho de vernos cuando saliera de trabajar, pero no quería cortarte al medio la noche. Estabas con tus amigas, divirtiéndote y pasándola genial y yo no quería que dejes de estar así por mi, por mas que me estaba muriendo de las ganas. 
Pero... Pero siempre hay que tener una esperanza. 
Me hiciste una compañía inmensa durante toda la noche a través de mensajes. Sí, ponele que el problema comunicativo está solucionado por el momento, jaja. Te pasaste mal contestándome toda la noche, amén de estar de previa y después en el boliche, siempre acompañada de tus amigas, claro. Y a pesar de eso, el celular no paró de sonar en toda la madrugada... 
Debo confesar (aunque ya lo sabes/padeces, jaja) que soy demasiado sentimental. Demasiado. Pero hay un atenuante que me pone el doble de ésta condición: la noche. No me preguntes por que, pero me afloja un montón y me saca los filtros para decir cualquier cosa. Y bueno, nada. Me encantó por decirte un montón de cosas que en otro momento (no por vergüenza, sino por miedo a que te sientas presionada/apurada y que salgas corriendo) no sé si te hubiera dicho. Y más me gustó todavía que lo hayas recibido con una sonrisa... Lo mejor igual fue cuando en no sé que número de mensaje, yo te pregunté "¿ya tenes ganas de irte?" y vos, con la dulzura y espontaneidad que te caracteriza, me respondiste "si, pero con vos". En ese momento sonreí de tal manera que me convencí realmente que después de que saliera, te iba a ver. Y así sucedió...
Llegué a mi casa cerca de las 6. Había ido al trabajo como nunca: jean, zapatillas, campera de salir, la remera del laburo y si, una camisa por las dudas, jaja. Sabía que estuvieras donde estuvieras te iba a ir a buscar. No fue necesario, pero para la ocasión debía estar, al menos, a la altura de las circunstancias. Entré a mi hogar, me cepillé los dientes, me cambié la remera, me perfumé y salí a la vereda a esperarte. Bueno, está bien. Por acá si te lo confiesa, tardaste un poco en salir, jaja. Pero estaba tan, tan, tan entusiasmado y contento porque iba a verte que ese lapso de tiempo se me pasó volando. 
Y sí, como a las 6:20 se abrió la puerta de Macau. Y sí, de allí saliste vos, campera y capucha puesta y tu sonrisa, siempre radiante. No sé que es exactamente, pero cada vez que te veo me sucumbe el cuerpo, me pasa un tsunami por encima. Y es una de esas lindas sensaciones...
Todo lo que pasó después fue increíble. Te siento cada vez mas suelta, mas desenvuelta. Cada vez mas vos, con menos prejuicios y ataduras. Sincera como siempre, pero potenciada por esa química que vamos generando. Todo fue tan perfecto que no había forma de que me quisiera ir de ahí. Más allá de las gastadas que pude haberte llegado a hacer (y todavía hoy lo hago) y las jodas de que estabas un poco ebria, te confieso acá y ahora que siempre sentí que todo lo que decías venía de muy, muy adentro y era tan, tan real que de verdad me emocionó y dio muchísima felicidad. Te voy conociendo de a poco y por todo lo que me decís, entiendo tu manera de ser, tu distancia, tu prudencia, tu manera de ser, de expresarte, tus manías, tus locuras... Pero también entiendo y valoro infinitamente cada uno de tus gestos de intentar cambiar alguna de esas cosas. Que me hayas dicho que me extrañas, que me hayas dado una explicación cuasi científica de por que yo no debo decirte cuanto te extraño, que me hayas dicho que aprendiste a quererme en éste poquito tiempo, que me hayas regalado cientos de tus besos y abrazos, que te hayas "escapado" del boliche, que me hayas dado mucho de tu tiempo y sobre todas las cosas, el amanecer más lindo del mundo... 
¿Cómo iba a querer irme? No había ningún tipo de posibilidades... Igual menos mal que me echaste, porque mi sue... Digo, tu mamá estaba a punto de salir a ver con quien estabas, jajaja. 
Y así fue como pasó esa rara noche de sábado... Más allá de la aún más rara noche de viernes, todo lo que hiciste fue muy importante para mi. Si querer verme ya era increíble, con todo lo qu e eso implicaba, desde que yo laburaba hasta que vos ibas a estar con tis amigas, que lo hayas hecho con todo lo que eso implicaba fue aún más hermoso. Y creo (desde la subjetividad de la cual hoy no voy a poder despegarme), que claramente fue un amanecer feliz...

viernes, 9 de marzo de 2012

Una que (no) te guste.-


Anclada en mis sueños / Abel Pintos.-


Yo que camino el mundo conozco el dolor
de tu fría ausencia en el amanecer.
Se me seca el tiempo en la piel
si mis labios no te evocan.


Llevo tu sombra altiva en mi sombra y el sol
alumbrando el grito de mi corazón.
Que se vuelve ansioso por ser

la costumbre de tu boca.

Cuando la luna se haga eclipse en tu mirar
y mis versos sean canciones en el alba.
Serás la luz, la realidad
y la razón de mis palabras.


Llevo tu nombre escrito en mi sangre
y tu mirada anclada en mis sueños.
La fuerza de un huracán y el deseo total
de tenerte latiendo en mi pecho.


Quiero perderme en un abrazo pleno,
dejar mi piel marcada en tus manos.
Quiero que puedas llevarme hasta un cielo lejano
y arrancarme el alma con un beso.



Llevo tu sombra altiva en mi sombra y el sol
alumbrando el grito de mi corazón.
Que se vuelve ansioso por ser

la costumbre de tu boca.


Cuando la luna se haga eclipse en tu mirar
y mis versos sean canciones en el alba.
Serás la luz, la realidad
y la razón de mis palabras.


Llevo tu nombre escrito en mi sangre
y tu mirada anclada en mis sueños.
La fuerza de un huracán y el deseo total
de tenerte latiendo en mi pecho.


Quiero perderme en un abrazo pleno,
dejar mi piel marcada en tus manos.
Quiero que puedas llevarme hasta un cielo lejano
y arrancarme el alma con un beso.

Una que te guste.-


(el video NADA tiene que ver. Pero YouTube no tenía otra opción para mi, jaja).


Los ojos negros / Alfredo Zitarrosa.-




De par en par muy abiertos,
cual las puertas del amor,
he visto en sueños dos ojos
que me causaron pavor.
Desde que soñé con ellos
les vi ternura y reproche,
son mis amigos de día,
y son mis huéspedes de noche.
Centinelas de mi alma,
nunca dejaron de verme,
se abren para interrogarme,
jamás para responderme.
Son de una mujer amable
y terrible cuando quiere,
que matan cuando acarician
y acarician cuando hieren.
Como un nene caprichoso,
me atraen y me rechazan,
y son faros que me guían
y carbones que me abrazan.
Ojos que son gloria y luto,
de mi eterna pesadumbre,
que con su fulgor me cieguen
y con su sombra me alumbren.

Tu alegría me hace sonreír (Día V).-

A ver como te explico ésto de forma corta, concisa y sencilla. "Estaba haciendo las compras, hoy nos juntamos a cenar. Estoy re contenta". Tal vez parezca tonto (como yo), absurdo (como yo), pavo (como yo), pero esa frase, esas tres palabras, esas quince letras separadas por tres espacios me generaron una gran sonrisa, una enorme alegría. 
Recuerdo días atrás, algunos pocos antes de irte por primera vez, cerca de ese primero de marzo cuando, en una charla en "nuestro lugar", me contaste cuán duro iba a ser para vos alejarte del pueblo, de tus viejos, de tus hermanas, de tu sobrino, de tus amigas; comenzar a transitar ésta nueva experiencia llena de cosas tan nuevas como raras, de gente desconocida, de sitios complejos. Muchos miedos, mucha incertidumbre, muchos interrogantes, todos ellos lógicos por comenzar a caminar una nueva vida.
Hoy, a poco mas de una semana, creo que esa frase, esas tres palabras, esas quince letras separadas por tres espacios, tienen un peso y un significado que va mucho más allá de lo que hayas querido transmitir: lo que sentís. Un logro que, además de llenarte, debe ponerte orgullosa por ser una personita que más allá de todos sus temores, ha podido sobrepasarlos para abrirse y llegar a quienes hayas elegido como tu gente. La realidad es que no sé si cenaste con ciento cincuenta personas o con tres, si ya las conocías de antes o sólo de ahora. Lo importante acá es ese paso que diste que te va a facilitar y allanar mucho éste nuevo trayecto.
Sí, soy exagerado. Muy exagerado. Demasiado exagerado. Sentimentalmente exagerado. Pero lo asumo y por ello no me privo de ponerme inmensamente feliz de que te esté yendo tan bien, de que disfrutes de las primeras clases y de los primeros contactos humanos facultativos. Obviamente, amén de que "tengas que rendir el lunes", jajaja. La maldad, siempre a la orden del día, pequeña.
Mañana es nuevamente viernes, día que se ha vuelto esperable en ésta etapa de mi vida. Aún no termino de trabajar, por eso no me puedo ir para La Feliz, por lo que desde el domingo hasta el jueves, tacho los días en mi cabeza esperando tu regreso al pueblo más lindo del mundo. Si, si. Mañana es viernes, mañana venís.
Es raro hasta para mi que éstas cosas me sucedan. Sí, te está escribiendo el mismo tipo que te dice con toda la convicción del universo "te extraño", "quiero estar a tu lado", "me la juego el todo por el todo", "no me importa nada", "todo ésto que te digo no es nada a comparación de lo que va a ser en un futuro". Si, el mismo que con toda la convicción del mundo te dice TODO ésto, también se siente raro. Y no por otra cosa que la incertidumbre de que le pasa a esos 50 metros de personita maravillosa que tan bien me hace, incertidumbre por lo que pasa por tu cabeza, incertidumbre por lo que pasa por tus fibras mas internas y puras, incertidumbre por lo que late tu corazón. Incertidumbre al fin.
Soy consciente de que debo poner un poco el freno de mano, acallar mis pensamientos y sentimientos para darte un poco de respiro y no ahogarte, no meterte presión y dejarte procesar un poco todo lo que, afortunadamente, me dejas decirte sin salir corriendo. Siempre lo hago y ahora también, te pido perdón por ir a diez mil por hora. Vos ya sabes bien por que me pongo así...
Sucede que a veces me gustaría sentir que estas conmigo, a mi lado, batallando a muerte a mi lado. Esa reciprocidad que te pedí en algún mensaje, no a mi ritmo ni con mis sentimientos, pero sí saber que "estás acá conmigo". Espiritual y emocionalmente. Conmigo, luchando contra la maleza para llegar a nuestro lugar. Mi corazón me dice que estás, mi razón me dice que estás, mi alma me dice que estás. Sólo falta que vos me digas que estás. No quiero darte una clase ni nada por el estilo, pero un bote de a dos llega más rápido y fácil a destino. ¿Qué cuál es el destino? Es algo que ambo vamos a descubrir. Juntos.
Perdón por éste momento de catarsis. No es nada que no te haya dicho porque, afortunadamente, sinceridad y frontalidad son dos de los bastiones de nuestra comunicación.
Por lo pronto me voy, con una enorme sonrisa, esas que vulgarmente decimos de "oreja a oreja", por tres simples y sencillas razones: 1) por tu alegría y tus nuevos logros. 2) porque hoy es viernes. 3) simple y sencillmanete, por vos.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Avanti.-


"Nos empezamos de golpe, nos saboreamos de prepo, como salidos de un cuento de amor. Vos venías de un viaje de mochilas cansadas, yo pateaba veranos sin sol. Y en el escolazo de los beses cantamos bingo y así andamos, sin nada de mapas ni de candados".

"Nunca dejo que un ángel haga un nido en mi almohada, pero me acuerdo tarde. Hoy me siento a la sombra de tus piernas dormidas, le converso a mi insomnio de vos".

"Es tan fácil perderse en las calles del miedo, no me sueltes la mano".

Beautiful.-


"Ella es el hada perdida que un día dormida en mi vida cayó".


"Baila como la princesa del reino neurótico de me niñez".


"Ella florece en el seco jardín corrosivo de mi soledad. Nada en el mundo me gusta mas que abrazarte y después despertar. Tengo un pasado terrible y algunos secretos para confesar. Tengo algún brindis pendiente que un día inconsciente lo voy a brindar".


"Porque me hace sentir vivo en la tragedia".


O simplemente, "beautiful".


Simplemente vos...

El primer sueño cumplido (Día III).-‏



No importa ya si son quince, dieciséis, diecisiete o dieciocho. No importan ya los motivos, tampoco las causa o causalidades que nos pusieron en el mismo camino. No importa si fue un error o algo premeditado. No importa si el destino lo tenía planeado. No importa nada de nada. Nada, excepto vos. Sí, es verdad que una tormenta sobrevoló el cielo celeste y radiante que teníamos sobre nuestras cabezas. Sí, es verdad que por momentos estuvimos mas cerca del infierno que del edén. Sí, es cierto que fueron días difíciles en los que no la pasamos nada bien. Sí, es cierto. Todo es cierto. Todo, así como también que nunca estuvo en mis planes perderte, que si era necesario iba a pelear bajo capa y espada, y si eso no bastaba, no habría dudado en pelar uñas y dientes. Sí, todo eso es verdad. Todo, así como también que ando rozagante, sonriente, contento, todo porque me topé con vos y mágicamente me devolviste todo aquello que sentía perdido. Sí, eso también es verdad... 
Una mañana, cuando aún las copas sonaban de una fatídica madrugada, en un acto de lindo sincericidio te confesé que había concebido sueños para llevar a cabo, para cumplirlos y disfrutarlos con vos. Sueños, que en mi mente estaban latentes, pero que en la realidad aún sonaban lejanos. Sueños, muchos sueños. Y como dice Drexler, "soñar no cuesta nada", yo seguí soñando. Y por suerte no dejé de hacerlo.
Ya era feliz habiendo disipado de nuestro cielo esos feos nubarrones que quisieron ser un letal temporal. Al menos, habiendo podido hablar con vos de frente, contándote cual era mi realidad, mi verdad. Fui más feliz cuando, inmersos en la profundidad y seriedad del tema que nos competía, deambulamos por las calles de la ciudad que, espero, sea la que nos una fervientemente. Pero, aunque me costó convencerte, volviéndote loca con mis incesantes insistencias, todo se volvió efímero como en mis sueño...
Creo que sólo me faltó convertir la calabaza en carruaje y llevarte en él a cumplir el primero de mis muchos anhelos con vos. No sé si se notaba en mi rostro, pero la sonrisa interna rompió un récord en su rubro personal. Tal vez para muchos sea "algo mas" o hasta "una estupidez". Para mi era la coronación de un día perfecto. 
Un lugar, un ambiente, un box, dos platos, dos copas, un par de cubiertos... Y sobre todas las cosas, vos. Vos. Vos... Tu sonrisa, tos ojos, tu pelo. Vos... Y ya nada importaba. Y ya todo tenía sentido. Tuve la necesidad de correr las cosas y tocarte la mano para constatar que no estaba soñando, que todo era real. Y así fue...
Fueron casi tres horas de perfección. De suma perfección. Nos conectamos, nos escuchamos, nos entendimos, nos aprovechamos, nos exprimimos, nos sentimos. Y yo entendí que todo había valido la pena, que no me había equivocado, que mis impulsos y sensaciones siempre habían estado en lo correcto. Entendí también que "soñar no cuesta nada", siempre y cuando se deje todo por lo que uno realmente siente con el corazón...
El bonus de todo fue poder caminar con nuestros dedos entrelazados durante las cuadras que nos separaban de nuestros hogares. Cuadras que, producto de éste tierno hecho, fueron cuasi eternas. Mucha gente dice que las despedidas no son buenas. Tengo que discrepar, porque la noche se coronó con el mas lindo abrazo, el más tierno beso y un "cuidate mucho" que va a quedar por siempre en mis recuerdos.
Quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho días. Creo que ya no me importan cuanto son en realidad, porque cada día en vos descubro un nuevo ingrediente que me sostiene en la felicidad que el primer día me supiste regalar.

lunes, 5 de marzo de 2012

Por ti.-



Le tengo miedo a los cocodrilos, no tengo tanta fuerza como para levanter 500 kilos, no soy tan rápido como para dar la vuelta al mundo en menos de un segundo, no tengo tanta orientación como para cruzar 100 laberintos sin perderme, no puedo respirar abajo del agua, me quema el fuego y se me rompen los dientes si agarro una bala, no soy tan creativo y no podría construir un cerebro ni siquiera con un manual al lado, no soy políglota, ni me acerco a parecerme a un diccionario, veo mal de noche y mi olfato no es el mejor, tengo pies sensibles como para caminar sobre clavos, no tengo inmunidad contra la muerte, tengo la peor suerte del mundo, me encantaría ser García Márquez pero no me da el piné, no puedo saltar la soga ni con las dos piernas, ya te conté que veo pésimo en la oscuridad, en la cocina soy un desastre, no tengo tan fuerte el soplido como para disipar las nubes, no tengo idea de la telepatía, no puedo burlar a la policía para entrar si VISA, no puedo hacer sonreír a una pintura, no podría respirar antes de morirme, no sé si volvería a ir a misa, nunca fui Rey ni tuve reino, mi transpiración no huele a perfume y vivo despeinado, nunca en mi vida tiré una trompada y menos hablé con un perro, a más pasa el tiempo más viejo me siento y soy diez veces más sordo que Beethoven. 

Pero no dudaría en hacer una y cada una de éstas cosas, sólo por vos. Algún día, en algún momento. Todas las locuras y los imposibles. Sin importar las consecuencias, porque importás demasiado como para pensar en “que puede llegar a pasar”.

Por vos, peque. Todo lo hago y haré por vos… 

Invadir tu razón.-

Quiero amanecer todos los febos a tu lado. Quiero merodear todas las tardes en tu razón. Quiero atardecer sabiendo que me pensaste. Quiero dormir todas las noches, bien pegado a tu corazón.

Conocí una chica más hermosa que el sol.-



"Conocí una chica más hermosa que el sol".
¿Te acordas? Sí, eras vos.

"Otra de esas noches clásicas para olvidar, sólo que ella es increíble algo va a explotar".
Así empezó todo, era otra noche para olvidar. Y apareciste vos, para que nunca más haya noches, mañanas ni tardes para olvidar.

Tarde de lluvia en la Feliz (Día II).-

Espero que el cielo no sea un presagio y sólo esté lloviendo porque nuestra historia tiene que ser como las películas de Hollywood. Alguna vez pensé que las grandes distancias aumentaban la necesidad imperiosa de la otra persona, extrañarla el triple y querer estar con ella inmediatamente. Veo que (una vez mas) me equivoqué. Estoy acá, a una cuadra de vos y pareciera que en vez de 100 metros es un abismo el que nos separa por ésto de "necesitar, extrañar, querer estar".
Me pasa algo muy raro. Bah, supongo que no es tan raro. Cuando sé que voy a verte, ejemplo los findes, la panza me empieza a patear, como si estuviese por darse vuelta en sí misma, me pongo nervioso a tal punto que la piel se sonroja y se mancha (creo que sabes de lo que te hablo con ésto, jaja), no sé que ponerme, como peinarme, que perfume usar, y después termino poniéndome, peinándome y perfumándome con lo mismo de siempre. Al fin y al cabo, dicen, que es lo último en lo que uno se fija cuando la persona que tiene en frente es mucho más que "una persona". Pero, además de ser exagerado, soy un detallista empedernido.
Si, además de "operación recuperarte" ésto se ha convertido en "operación convencerte de cenar". Nunca pensé que un sueño tangible me iba a costar tanto realizarlo. Pero no voy a claudicar en el intento, quiero que lo sepas. Ni en salir a cenar con vos, ni en ir al cine, ni en caminar de la mano por la costa, ni en conquistarte tu corazón, ni en regalarte la luna. En nada voy a darme por vencido. Así que yo que vos voy preparando la armadura de "paciencia", porque no es nada fácil soportar a éste pibe cuando tiene las ideas tan claras y con tanto hambre de realizarlas. =).
Anoche mientras estaba en la costa, pensando y escribiendo, se me pasaron por la cabeza mil cosas. Y de ellas salió ésto para vos, espero que te guste:

Es difícil divisar el horizonte de noche entre el cielo y el mar. Es terrible sentir sin poder siquiera decir. Es estresante el tiempo entre que te vas y volves. Es humillante morder las palabras que tanto quiero expresar. Es lógico que en duda pongas mi realidad. Es abrumante tu presencia en cualquier lugar. Es impresionante mi risa cuando te veo pasar. Es inimaginable al lugar que me llevan tus ojos al mirar. Es hipnotizante tu sonrisa cuando la esbozas. Es escalofriante tu abrazo, casi letal. Es hermoso tu beso, cuasi mortal. Y es tan inspirante tu rostro al pensar. Es tan importante tu voz al hablar. Es fundamental tomar tu mano al pasar. Son inolvidables los momentos en los que con vos puedo estar.

Sos tan indispensable en mi días que ya no importa cuantos de ellos hace que recorremos ésto juntos. A mi la realidad me superó ampliamente. Sí, es verdad que soy una persona demasiado sentimental. Pero como tal, no todo el mundo despierta en mi buenas y lindas cosas. Nadie había logrado en muchísimo tiempo sacudirme de ésta manera. Y por eso es que no pensé ni un momento jugarme el todo por el todo para que ésto, en un mañana no muy lejano, sea lo nuestro, sea grande, sea también importante para vos, tanto como para mi.

Insisto.-



Yo la vi sin querer, buscaba alguna mujer que fuera el viento, fuera el viento en mi sien.
Y la vi, que va a ser, una hermosa Lucifer robó mi tiempo, mi pensamiento y mi fe.

P/d: es innegable que en insistir soy bueno, ¿no? Jajaja. Que tengas un buen día, peque. =).

Tengo algo que decirte...

Te extraño mucho. De verdad...

No necesito nada.-



Acostumbrado, equivocado.
No veo el cielo, está nublado.
Apareciste sin que te buscara nadie, no esperaba encontrarte ahí.
Tal vez tu risa no tenía sombras, no tenía cara.
Fue todo lo que vi.
Me prestaste un beso, me prestaste calma.
Me prestaste todo lo que me faltaba.
Tenes la receta justa para hacerme sonreír.
Y todo el tiempo sabes lo que me asusta, sabes lo que me gusta estar con vos.
Me robas el cuerpo, me robas el alma.
Ya es tuya la voz con la que antes cantaba.
Me quitas el sueño, me quitas el habla.
Pero si estoy con vos no necesito nada.
Nada...

El comienzo de la conquista (Día I).-

Hace un par de noches que ya no duermo. Y en más de 48 horas de desvelo te imaginaras que "pensar" fue la acción predominante.
Ponele que ésta es otra de mis locuras. Sí, es verdad. "15 días", pensarás. 17 de febrero, precisamente. Cerca de las 4 am. Vicente López. Casi Julian Lynch. Noche de lluvia, en uno de los pocos respiros que dio el agua. Vos y yo, yendo a un lugar y a ninguno a la vez. Una botella de plástico fue la única testigo. Y un desinhibidor nato que permitió, tal vez, algo que no se hubiera dado en mucho tiempo. Y no, no estoy hablando del póster de Smirnoff que tengo enaltecido en el respaldo de mi cama desde aquella noche. Hablo de esa fibra que tocaste en mi corazón desde el primer momento en que te conocí.
Si me preguntas, bien no sé lo que estoy haciendo. Pero sé que nace bien de adentro. Que fluye por mis venas. Que las ganas siempre le pudieron ganar a mi razón, por eso he podido sobrepasar mi famosa timidez, ganarle y dar esos pequeños saltos para poder decirte aquellas cosas que seguramente en otro momento hubiera callado.
Hace tiempo que había plantado la bandera del descreimiento. Ya no confiaba en nada ni en nadie. Pensaba que "sencillamente ésto no era para mi". Que nunca más iba a sentir esa sensación de extrañar a alguien, de querer estar con alguien, de regalar una sonrisa, de abrazar y sentirme vibrar, de que el pecho me galope cuando veía a alguien. Sí, 15 días. Lo suficiente como para volver a creer, a confiar, a pensar "sencillamente ésto es para mi, a volver a sentir, a extrañar, a querer, a regalar sonrisas, a abrazar, a sentirme vibrar, a que el pecho me galope. Suficiente tiempo como para que una pequeña personita me cambia el humor, el sentido del camino, las ganas de vivir, de despertarme cada día feliz y con un objetivo en concreto: "conquistarte día a día".
Estoy convencido que la casualidad es causalidad y que todo para por algo en la vida. Estoy convencido de que vos me pasaste por delante "por algo en mi vida". Estoy convencido de que si me regalas el tiempo, lo voy a convertir en grandes dosis de amor, de incondicionalidad, de compañía, de contención, de ayuda, del sacio de cada una de tus necesidades. Hoy volví a sentir esa confianza en mi mismo que había perdido hace muchos años, volví a recuperar esas ganas de sacar fuerzas de donde no las tengo para pelear por lo que creo es lo mejor para mi, lo mejor para vos, lo mejor para los dos.
Quiero advertirte que no voy a bajar los brazos, pase lo que pase. Que pienso pelear hasta las últimas consecuencias. Sí, pasaron tan sólo 15 días. 17, para se mas exactos. Pero en éstas cuestiones, de las cuales apenas conozco, siempre fui tan coyuntural como realista. Y sé que no me equivoco cuando siento. Puedo hacerlo cuando razono, cuando actúo, cuando respondo a un impulso. Pero no cuando siento. Y hoy siento que sos la heroína de mi vida, la elegida para salvarme y darme la bocanada de respiro que necesito para resurgir. Y siento que yo puedo ser quien te dibuje esa sonrisa preciosa de manera eterna, quien te acompañe de la mano en el camino, quien te proteja y acobije en los malos momentos, quien te quiera, quien te cuide, quien se entregue en cuerpo y alma para que nunca te pase nada. Lo siento. Lo siento acá, bien profundo en el pecho, donde no llega la luz del sol, pero si la luz que destila tu corazón y tu alma.
Es otra locura. Mi diario de conquista. Mi espacio para que puedas entender un poco mas. Mi lugar para seguir haciendo desquicios. Tu lugar tangible, ese que también ocupas en mi corazón.
Sí, sí. 17 días. Diecisiete. Los mejores de mis últimos años...
Gracias, peque.