A ver como te explico ésto de forma corta, concisa y sencilla.
"Estaba haciendo las compras, hoy nos juntamos a cenar. Estoy re contenta". Tal vez parezca tonto (como yo), absurdo (como yo), pavo (como yo), pero esa frase, esas tres palabras, esas quince letras separadas por tres espacios me generaron una gran sonrisa, una enorme alegría.
Recuerdo días atrás, algunos pocos antes de irte por primera vez, cerca de ese primero de marzo cuando, en una charla en "nuestro lugar", me contaste cuán duro iba a ser para vos alejarte del pueblo, de tus viejos, de tus hermanas, de tu sobrino, de tus amigas; comenzar a transitar ésta nueva experiencia llena de cosas tan nuevas como raras, de gente desconocida, de sitios complejos. Muchos miedos, mucha incertidumbre, muchos interrogantes, todos ellos lógicos por comenzar a caminar una nueva vida.
Hoy, a poco mas de una semana, creo que esa frase, esas tres palabras, esas quince letras separadas por tres espacios, tienen un peso y un significado que va mucho más allá de lo que hayas querido transmitir: lo que sentís. Un logro que, además de llenarte, debe ponerte orgullosa por ser una personita que más allá de todos sus temores, ha podido sobrepasarlos para abrirse y llegar a quienes hayas elegido como tu gente. La realidad es que no sé si cenaste con ciento cincuenta personas o con tres, si ya las conocías de antes o sólo de ahora. Lo importante acá es ese paso que diste que te va a facilitar y allanar mucho éste nuevo trayecto.
Sí, soy exagerado. Muy exagerado. Demasiado exagerado. Sentimentalmente exagerado. Pero lo asumo y por ello no me privo de ponerme inmensamente feliz de que te esté yendo tan bien, de que disfrutes de las primeras clases y de los primeros contactos humanos facultativos. Obviamente, amén de que "tengas que rendir el lunes", jajaja. La maldad, siempre a la orden del día, pequeña.
Mañana es nuevamente viernes, día que se ha vuelto esperable en ésta etapa de mi vida. Aún no termino de trabajar, por eso no me puedo ir para La Feliz, por lo que desde el domingo hasta el jueves, tacho los días en mi cabeza esperando tu regreso al pueblo más lindo del mundo. Si, si. Mañana es viernes, mañana venís.
Es raro hasta para mi que éstas cosas me sucedan. Sí, te está escribiendo el mismo tipo que te dice con toda la convicción del universo "te extraño", "quiero estar a tu lado", "me la juego el todo por el todo", "no me importa nada", "todo ésto que te digo no es nada a comparación de lo que va a ser en un futuro". Si, el mismo que con toda la convicción del mundo te dice TODO ésto, también se siente raro. Y no por otra cosa que la incertidumbre de que le pasa a esos 50 metros de personita maravillosa que tan bien me hace, incertidumbre por lo que pasa por tu cabeza, incertidumbre por lo que pasa por tus fibras mas internas y puras, incertidumbre por lo que late tu corazón. Incertidumbre al fin.
Soy consciente de que debo poner un poco el freno de mano, acallar mis pensamientos y sentimientos para darte un poco de respiro y no ahogarte, no meterte presión y dejarte procesar un poco todo lo que, afortunadamente, me dejas decirte sin salir corriendo. Siempre lo hago y ahora también, te pido perdón por ir a diez mil por hora. Vos ya sabes bien por que me pongo así...
Sucede que a veces me gustaría sentir que estas conmigo, a mi lado, batallando a muerte a mi lado. Esa reciprocidad que te pedí en algún mensaje, no a mi ritmo ni con mis sentimientos, pero sí saber que "estás acá conmigo". Espiritual y emocionalmente. Conmigo, luchando contra la maleza para llegar a nuestro lugar. Mi corazón me dice que estás, mi razón me dice que estás, mi alma me dice que estás. Sólo falta que vos me digas que estás. No quiero darte una clase ni nada por el estilo, pero un bote de a dos llega más rápido y fácil a destino. ¿Qué cuál es el destino? Es algo que ambo vamos a descubrir. Juntos.
Perdón por éste momento de catarsis. No es nada que no te haya dicho porque, afortunadamente, sinceridad y frontalidad son dos de los bastiones de nuestra comunicación.
Por lo pronto me voy, con una enorme sonrisa, esas que vulgarmente decimos de "oreja a oreja", por tres simples y sencillas razones: 1) por tu alegría y tus nuevos logros. 2) porque hoy es viernes. 3) simple y sencillmanete, por vos.