lunes, 16 de abril de 2012

Coma profundo... (Día XXXIX).-


Malos momentos. Muy malos... En éstos 15 días he escrito mucho, más en el último fin de semana. Algo subiré, pero no he querido adealatarme a cosas que no sé.Puede que sean los últimos capítulos. Puede, todo puede ser. Pero a pesar de todo, no puedo ir en contra de mis sentimientos, de mi corazón. A pesar de todo te quiero regalar ésto.
Te quiero igual. Hoy te quiero más...


Te quiero más - NTVG.-

Voy caminando de vuelta hacia vos,
Hoy este fuerte viento q sopla es para mi.
Hoy cuanta gentem hoy desconfia de vos.
Sin embargo, hoy te quiero más.
Hoy te quiero más...

Estoy cansando y acostumbrado
A no esperar nada de vos.
Igual q ayer no estoy, igual q ayer me voy
Soñando, esperando un milagro de vos...
Sin embargo hoy te quiero más.
Hoy te quiero más...

domingo, 1 de abril de 2012

Una hermosa rutina.- (Día XXIV).-

Yo no sé si es la famosa química, no sé si es coincidencia, no sé si es que se ha forjado un fuerte lazo, no sé si ha aparecido el afecto. Lo que si sé es que de lo trágico, del fin de semana espantoso que tuvimos, sólo bastó la explicación pertinente, los "reproches", las molestias expuestas y ya. El mal momento no se borrará con el codo, por supuesto. Pero tengo miedo a equivocarme si digo que las ganas de estar juntos y lo bien que la pasamos nos ayudan a superar tales momentos. Sí, lo digo con miedo al error, pero con la certeza que el corazón me impone. 
No voy a ahondar en detalles ni sensaciones que ya expuse en anteriores momentos (y que hemos hablado civilizadamente, como corresponde), pero aunque la frase echa sea un quema "las reconciliaciones son lo mejor". Y cuanta razón tiene... 
Ni uno, ni dos... Tres. Algo que nunca había pasado, pero sucedió. Aunque en algún momentos estuve desahuciado por entender que era imposible llevar a cabo mi plan de pasar mi super franco largo con vos (armado para la ocasión, claro está), la realidad me regaló una hermosa sorpresa. La realidad o vos. Vos, que sos mi realidad... 
Ni uno, ni dos... Tres. Lunes, martes y miércoles. Tres madrugadas bajo el duro manto de la niebla, la cerrazón y el frío como actor principal, pero que pasó a tener un papel secundario vencido por la fundición y mezcla precisa de los abrazos más cálidos y sinceros. 
Ni uno, ni dos. Tres... Sí, sí. Tres... Tres hermosísimas noches que me regalaste a tu lado, con tu compañía, con tu risa, con tus manos, con tu olor, con tus besos, con tu ángel, con tu sola presencia... 
A vos no te gusta reconocerlo. Por momentos pienso que no te queres hacer cargo, calculo que producto de la humildad. O no sé por que razón. Pero de verdad te lo digo, de corazón, con sentimiento y justo conocimiento de causa: mis días cambiaron desde que estás a mi lados. Mis días, mi humor, mi perspectiva y manera de observar las cosas, mis ganas, mis pensamientos, mis sentimientos. Todo cambió, absolutamente todo. Todo cambiaste, lo cambiaste vos. 
Yo sé que las cosas deben llevar su justo tiempo, respetar su ritmo y rumbo. También sabes que yo soy un tanto "complicado" en esos aspectos, pero que hago todo lo posible por no irme de mambo. Pero la realidad le susurra a mi mente que ya entraste en mi vida, que sos una necesidad, que generaste una linda dependencia en la que verte es un bálsamo para mis días, en la que escuchar tu voz es la paz que ando buscando, sentir tus manos sobre las mías es la absoluta tranquilidad, disfrutar tus abrazos son la droga para saciar mis penas, saborear tus besos son el elixir de mi vida... 
Y si, así fue como la inmensidad de tu persona me avasalló y llevó al sitio donde estoy, a ese lugar donde mi vulnerabilidad se convierte en fortaleza, donde nada me puede pasar y todo se resume a nada, donde me siento seguro y a la vez puedo flaquear sin temor a caer. 
El mismo sitio en el que me siento preparado para sostenerte, para nunca soltarte la mano, para quererte como nadie, para protegerte de todos los males, para coronarte como absoluta y única, para ser arlequín y robarte todas las sonrisas, y a la vez el mártir que te ayude a tomar las decisiones importantes, para secar tu lágrimas inevitables y evitar las que no tengan razón de ser, para escudarte en el camino que has de recorrer derribando todos los escollos que se interpongan entre tus objetivos y vos, espantar todos los fantasmas y alivianar el peso de tu carga. Para, simple y sencillamente, ser tu compañero, ese que por vos daría y haría lo posible.  
Lo posible y también lo imposible...

lunes, 26 de marzo de 2012

The reason.-


No sé si te gustarán los temas en inglés. Espero que sí. Éste es muy especial. Y ésta ocasión amerita escucharlo. 
Te dejo de deber que busques la traducción. Ya que no me crees cuando te digo las cosas, espero que le creas a ellos. Sí, sí. Les compuse yo la letra para que te la canten a vos...

Cada parte de vos.-

No recuerdo cuánto tiempo hace que no me estremecía así. Sentir tus brazos sobre mis hombros y tu respiración en mi nunca es lo que andaba buscando. El calor de cada abrazo que me lleva a la salvación; en cada momento, a cada instante. Sentir la sensación aún cuando no estás, que quede el espectro sobre mi cuerpo como si estuviese ocurriendo.
Los labios que pican constantemente como si se posaran en los tuyos, imaginación eterna de un beso que no fue despedida, sino la recepción inclaudicable de una eterna bienvenida. El sabor consistente e infinito de tu aliento, permanente y presente en cada esbozo de palabras que pronuncian mi boca.
Agazapante, intrépida y dulce mirada, profunda y tímida sin sostén en la mía, gacha por momentos, erguida en cada uno de mis días. Penetrante y segura, firme y vergonzosa, tibia y rozagante, bella y eterna.
Imperfectas para vos, indispensables para mi. Cada caricia sobre mi pelo tiene un precio incalculable, cada regreso tomados de ellas congelan el tiempo y lo hacen eterno. Cada vez que intento mirarlas, se pierden por ahí. Frías al tacto pero inmensamente cálidas cada vez que hablan con sus gestos. Las manos que desvelan mis sueños y se esconden cada amanecer entre sí.
Gigante y perfecta. ¿Cómo no iba a ser lo primero que me iba a atrapar? La muestra más fehaciente de cada uno de tus estados, quien se hace presenta cada vez que cierro los ojos y me lleva a vos. La obsesión más grande que tengo, de dibujarla a fuego en tu rostro y sobre todas las cosas en tu alma. Una sonrisa tuya opaca el sol, lo denigra y lo rinde a tus pies.
Tu dulzura escondida detrás de la fuerte coraza de acero que te rodea, tu sapiencia a la hora de escapar, tu humor desopilante y sin límites, tus ataques de sincericidio, tus amaneceres, tu histerias, tus oportunidades, tus vueltas, tus dolores, tus historias, tu vida...
Todo lo que hay en vos me lleva a un lugar, distinto y especial. Perfecto para quedarse allí y no regresar nunca más. Todo lo que hay en vos me derrite, me vence, me hace una mejor persona. Me devuelve el ángel, me regresa la felicidad. Me lleva a tocar la luna con la yema de mis dedos desde la pequeñez de mi ser. Me vuelve a veces invencible, a veces imbécil. Me da las fuerzas necesarias para poder envolverte en una caja de cristal y ser el guardián de casa uno de tus sueños, para ser el héroe que le de pelea a cada uno de tus miedos, para ser el hombre que sacie cada una de tus necesidades. Me das vida, me das jolgorio, me das todo aquello que necesito para ser y hacerte feliz.



(Hablé con tus abrazos, con boca, con tu mirada, con tus manos, con tu sonrisa y con todas esas cosas que me hacen tan bien. Ellos van a ser mis cómplices y compañía en éste viaje. Queremos construirte un mundo ideal donde puedas escapar cada vez que lo necesites, cada vez que quieras, cada vez que lo sientas. Todos queremos que vos también nos acompañes en ésta locura. ¿Venís? Nosotros te esperamos).

Complicado, perdido y aturdido.- (Día XXI).-

No voy a mentirte. Desde el viernes que me siento para la mierda y el sentimiento ha ido creciendo hasta hoy lunes. Más aún todavía con la cruzada de mensajes que tuvimos hasta recién. Ya no sé si es inseguridad, miedo, rechazo, capricho, histeria... No lo sé. Y te juro que me está haciendo mal.
Me pone muy bajón y triste todo ésto. Me enganché. Mucho. En poco tiempo. Y por ahí eso fue lo que estuvo mal. Pero seguí para adelante, llegué hasta acá. Y pienso pelear hasta el último momento. Porque siento que vos lo vales, amén de que algunas cosas hoy no me gustaron nada.
Tal vez por acá hasta pueda explicarme mejor que en persona, si es que en algún momento nos volvemos a ver.
El viernes creí que iba a verte. Estaba casi seguro. Hasta que llegó el mensaje de "estoy cansada, ya me acosté". Intenté entender. Había sido una larga semana, con parciales al final de la misma, mucho estudio y tal vez presiones y nerviosismo por ello. Confié en que te vería al otro día, por eso intenté entenderte. De hecho lo hice. No contaba conque te levantarías y saldrías. Yo laburaba hasta la 1 y tuve que quedarme hasta las 3 a hacer horas extra. Pero, al enterarme por los chicos (Marce y Cande) que estabas en el bar, cansada y con ganas de irte a dormir, le pedí al supervisor que me dejara retirarme a las 2 (me costó mucho, pero lo logre a cambio de entrar a las 13 al otro día). Cruzamos algunos mensajes, algo distantes en el tiempo. Me tiré a esperar respuestas y me dormí, esa fue la realidad. Desperté a la mañana siguiente con dos mensajes que me habías mandado tarde. No voy a mentirte, me enojé y sentí mal porque moría por verte. Sabes que cuento los días para hacerlo, pero como no soy nadie en tu vida, no puedo reclamarte ni exigirte nada. El sábado pensé que te habrías dado cuenta y que me ibas a escribir, al menos para saber que horario hacía de trabajo para organizar y vernos. El mensaje llegó, pero a las 2. No la pasé bien esa tarde. Cuando me escribiste, ya era tarde. Vos salías, yo entraba a las 9. No había forma de vernos porque nunca te pediría que dejes de estar con tus amigas para verme. No tenía opción, Mili. Soy un maricón, una mina si queres. Pero me partió al medio no verte en todo el finde. Y encima después, lo peor. Un mensaje tuyo, horrible. Y vos encabronada, diciéndome un montón de cosas feísimas.
Me dolió mucho que me dijeras algunas cosas.
Yo nunca te mentí. No tengo razón ni necesidad. De verdad me devolviste las ganas de vivir, de sentir, de luchar, de seguir. Desde el momento en que te conocí, no quise ni me interesó más nadie, por más que haya venido gente con saña a decir tal o cual cosa, por más que pienses que yo le hago éste "jueguito" a todos (en especial a quien me nombraste anoche en un mensaje), o que quiero chamuyarte chabacanamente. 
Te juro que me encantaría estar en éste momento en frente tuyo, mirarte a los ojos, agarrarte la mano y decirte todo lo que pienso y siento. Tengo un millón de errores, pero te juro que intento dejar la piel en cada día para acercarme más y más a vos, para que pueda producirte algo en tu corazón.
Sí, sí. Quiero ser alguien en tu vida. Quiero que me puedas escribir un mensaje, que tengas la necesidad de verme y me lo digas. Quiero generar algo en vos. Quiero hacerte feliz, quiero cudiarte, quiero protegerte... Sí, sí. Con el tiempo. Pero quiero ser yo quien lo haga.
La gente con la que hablo me dice que no tengo que decirte éstas cosas, por dos razones: o porque voy a espantarte o porque vas a saber que me tenes y con eso vas a especular. Quiero que sepas que no me importan ninguna de las dos. Confío en vos y sé que no lo harías.
La verdad es que en éste momento me siento perdido, no sé para donde agarrar. No sé si queres estar conmigo, no sé si todo ésto son dudas, son miedos, si es histeria. Te juro que no puedo deducirlo y rezo para que sea cualquier cosa menos lo primero, porque por supuesto es a lo único que no le puedo dar batalla.
Mañana te vas al campo, no sé cuando vendrás. No sé si querrás verme, juntarnos a charlar. Soy tan pelotudo que hasta me siento responsable de todo ésto, siendo yo quien en algún momento estuvo mal porque creí que no querías verme durante el fin de semana. Así soy, un tarado que no puede sostener siquiera sus pareceres. ¿Y sabes por qué es eso? Por miedo a perderte.
A veces me pregunto que hago escribiéndote día por medio acá... Y no le encuentro explicación, así como también como hice para arraigarte tanto en mi vida. Yo soy consciente de que un mes es muy poco para sentir una necesidad de extrañar, de darle importancia a una persona, de querer verla todo el tiempo, de hacer locuras para viajar y estar con ella. Pero quiero que sepas que de verdad yo estaba estancado, hundiéndome en fango, abatido y perdido. Y desde que apareciste le diste color a los días, le diste sentido a las cosas, me devolviste la sonrisa, las ganas de apostar y creer. Quise apostar y creer en vos. Apuesto y creo en vos. (Y no sé que carajo habrás visto, más que un práctico que le hice alguna vez a "esa chica". Pero sólo fue eso, una chica para mi).
Te extraño de verdad, Milagros. No sé que se te cruza por la cabeza en estos momentos. No sé que estarás pensando, que sentís. No tengo la menor idea que vas a hacer. Yo sólo quiero reiterarte lo de siempre, porque para mi es muy necesario que te quede claro. Sé que no confias fácilmente en las personas, que te cuesta dejar atravesar tu coraza interna. Pero te pido que intentes creer en mi, yo te prometo que no te voy a defraudar.
Mañana seguramente te pase el link para que leas ésto. No tenía pensado que lo hicieras hasta que acontezca una ocasión especial. Quería que fuera un lindo regalo en un momento propicio. Pero creo que es necesario que sepas que ésto para mi no es joda. Yo no me compro un teléfono cada vez que conozco a una chica. Yo no cambio los francos para estar con ella cada vez que conozco una chica. Yo no me voy de la mano del bar cada vez que conozco una chica. Yo no tengo chicas. Yo no le abro mi corazón a cualquier chica. Yo no dejo que cualquier chica toque mi corazón. Yo no me pongo mal cuando cualquier chica me hace planteos. Yo no me saco la vergüenza ante cualquier chica. Yo no me levanto después de acostado para verme con cualquier chica. Yo todo lo que hago y dejo de hacer de un mes hacia acá es por una sola chica, por la que se metió mágicamente en mi vida y me la dio vuelta en un santiamén. Yo sé que leer todas éstas cursilerías es fuerte e inentendible y que cualquier persona en su cabales saldría corriendo y escaparía de éste pelotudo. Pero te pido que no lo hagas, peque. Que me des la oportunidad (como hasta ahora) de poder llevar adelante mi "operación conquistarte" porque despertaste de nuevo en mi el ser maravilloso, ese que está buscándote para darte y regalarte lo mejor de si. Para intentar hacer para toda la vida, la mujer más completa y feliz...

domingo, 25 de marzo de 2012

Momentos de inestabilidad.- (Día XX).-

Y un día se nubló. La parsimonia se convirtió en turbulencia. La verdad es que no es nada lindo, nada grato, mucho menos por fallas comunicativas, algo que nunca había ocurrido. Es raro, en realidad. Yo reconozco y hago una fuerte mea culpa al respecto. Sé que soy un tipo "complicado". Te lo dije de entrada, lo recuerdo. No soy una persona que anda de reventón, buscando por cada rincón un amor de verano para saciar las necesidades sentimentales. Soy más bien reservado, cauteloso, busco a esa persona que me despierte algo especial. Y cuando la hallo (cosa que me pasó con vos), me arraigo sobremanera. Se despiertan en mi cosas lindas, extrañas y placenteras. Pero, como te dije, pasa rara vez. Ha pasado contadas veces y sobradas para hacerlo con una sola mano. Y vos sos esa persona. Vos sos quien ha generado estas cosas en mi. Y por eso intento ser los más sigiloso, lo más cuidados en cada palabra que expreso, que escribo, que digo, sin ser hipócrita, mentiroso o escondedor. A veces me sale, a veces no. Que te extraño, que sos importante, que te necesito a mi lado, no es algo que desconozcas. Pero, aunque me encanta decirlo y lo siento desde lo más profundo de mi, sé que es fuerte y que podes no estar preparada para saberlas y escucharlas. Es ahí donde intento cuidarte. Sí, cuidarte de mi mismo...
Y aunque si bien a mi me pasan mil cosas hermosos con vos, soy consciente plenamente de que ésto recién empieza. Es verdad, tal vez necesite algunas señales tuyas, pero no soy nadie como para exigirte determinadas cosas. Yo sé bien que vos no me vas a escribir, que aunque te mueras de ganas no me vas a decir "quiero verte", lo sé e intento asumirlo. Pero me cuesta mucho no encontrar una iniciativa o un interés del otro lado. Hay veces (y son muchas) que me siento molesto, pesado, insoportable (aunque me digas que no lo soy) escribiéndote, preguntándote, preocupándome, intentando encontrar un momento para vernos. Siento que si no nace de mi, esas cosas no van a ocurrir. Y si, te lo confieso, me enganché mucho con vos, con ésto que se ha gestado. Y la incertidumbre de no saber que pasa del otro lado me hace sentir débil. Que quede claro, no estoy hablando ni mucho menos pidiendo sentimientos. Hablo de actitudes. Está bien, te repito que te entiendo mucho y agradezco que me hayas sido tan frontal cuando me dijiste que no ibas a tomar la iniciativa nunca. Pero quiero que sepas que sería super importante que empieces a tenerlas. Acá se viene la sensiblería, te aviso. Porque realmente sueño con vos, con nosotros. Y te juro que intento ir en primera todo el tiempo. Te pido disculpas si por momentos voy a fondo, te juro que no me doy cuenta. Me encanta estar con vos, pasar esas cuatro o cinco horas entre las mañanas del sábado y el domingo. Me divierto mucho cuando intercambiamos mensajes. Sonrío esas largas horas entre la tarde y la madrugada, cuando estoy pegado al celular escribiendo y recibiendo tus textos. Te siento cada día más mía. Excepto éste fin de semana...
Como te decía antes, no soy quién para exigirte nada y no lo haría jamás. Pero considerando que (afortunadamente) por el momento sólo tenemos esos lindísimos amaneceres como tiempo compartido, el hecho de no haberlos tenido me bajoneó mucho.
Son cosas que suceden. O eso creo, no lo sé. Pasaron muchas cosas que aumentaron todo ésto. Pedí salir antes del laburo el viernes, me cagaron a pedos, el domingo entraba temprano... Todas cosas que no sabes. Pero que me encantaría que las supieras, por dos cuestiones básicas. 1) Para sentirte más cerca mío, más interesada. 2) Para que puedas darte cuenta que por vos dejo todo, sin importarme nada. Y ésto lo digo específicamente porque, por momentos, siento que todavía dudas de todas las cosas que te digo. Porque si, te extraño (y mucho), porque si te necesito a mi lado, porque si sos importante, porque si dejo todo por vos, porque sos hoy mi prioridad, por sobre todo y todos.
Quiero creer que todo ésto va a tener una buena charla donde se aclare todo y en un futuro sea una anécdota. Ya te dije que no estoy dispuesto a perderte y que voy a intentar conquistarte. Yo sé que con éstas cosas "me regalo". Soy super consciente de eso. Pero confío tanto en vos que estoy seguro que a todas éstas declaraciones las vas a tomar para sumar y no para especular.
Sos mucho, peque. Y por eso lucho por vos. Por eso voy por vos...

Ven conmigo.- (Día XVII).-



"No tengo todo calculado, ni mi vida resuelta,
Sólo tengo una sonrisa y espero una de vuelta.
Yo confío en el destino y en la marejada,
Yo no creo en la iglesia pero creo en tu mirada.

Tu eres el sol en mi cara cuando me levanta,
Yo soy la vida que ya tengo, tu eres la vida que me falta.
Así que agarra tu maleta, el bulto, los motetes
El equipaje, tu valija, l  mochila con todos tus juguetes y...

Dame la mano vamos a darle la vuelta al mundo..."


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"Yo era un objeto esperando a ser ceniza,
Un día decidí hacerle caso a la brisa.
A irme resbalando detrás de tu camisa,
No me convenció nadie, me convenció tu sonrisa.

Y me fui tras de ti persiguiendo mi instinto.
Si quieres cambio verdadero, pues camina distinto.
Voy a escaparme hasta la constelación mas cercana,
La suerte es mi oxigeno, tus ojos son mi ventana."